Asumió como entrenador de la Sub 20 y también como interino de la mayor: «En otras circunstancias era un ‘dejame pensarlo’ y en esta ocasión ni lo dudé”, aseguró.

Diego Forlán y el presidente Ignacio Alonso fueron los últimos en bajar por las escaleras. Ambos sonrientes llegaron al hall del bar del Estadio Centenario, donde aguardaba la familia del exjugador, amigos de la familia, el Ejecutivo de la Asociación Uruguaya a pleno, allegados al ente que rige el fútbol uruguayo y periodistas. El lanzamiento no fue propio de la presentación de un DT de la selección uruguaya Sub 20, más bien se pareció a la presentación de Marcelo Bielsa en la mayor en el 2023, aunque no con las dimensiones de aquella carpa que se había montado en la explanada de la tribuna América con motivo del desembarco del rosarino.

El historiador y periodista Alfredo Etchandy habló del legado de la familia Forlán a lo largo de la historia del fútbol uruguayo, Alonso le obsequió un presente a Forlán (un cuadro con la presencia de las diferentes generaciones de su familia), se invitó a pasar a la mesa a Pablo Forlán padre y el presidente le regaló una camiseta con su nombre. Pablo quería que Diego lo ayudara a sostenerla para la foto a lo que el actual DT de la selección le dijo “es tuya, papá”. Mientras Pablo bajaba una pequeña escalera, Diego nunca le sacó la mirada, atento a que su padre no tuviera dificultades. Pablo tiene 81 años, pero los lleva muy bien. Estaba en primera fila y siguió al detalle la conferencia de prensa de su hijo, ese mismo que había dejado allá arriba el apellido, como él, y como el abuelo de Diego. Como futbolista, y ahora buscando dejar una huella también como entrenador.

Cuando el periodista Marcelo Decaux le preguntó qué le había dicho su padre, Diego sonrió y soslayó mirándolo “es un hombre de pocas palabras”. No iba a contar una intimidad, pero no hizo falta, porque al propio Pablo se lo escuchó decir “que Uruguay gane”. Eso desencadenó la risa de la mayoría de los presentes.

En más de una vez, a lo largo de la tarde, a Forlán se lo presentó o mencionó como “entrenador de selecciones nacionales”. Incluso hubo un momento curioso de la conferencia en la que Diego Forlán y Alonso intercambiaron comentarios sobre hasta cuándo era su contrato, porque se podía interpretar de varias formas.

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En resumen: es el entrenador de la selección Sub 20 hasta el Mundial inclusive -siempre y cuando Uruguay clasifique en el Sudamericano de enero- y es el DT interino de la mayor desde ahora hasta marzo, mes en el que está planificado que se realicen las elecciones de la AUF. Podrían ser hasta un máximo de ocho partidos amistosos.

De diferentes formas se le consultó si él sentía que su periplo en la mayor se podría extender hasta el próximo Mundial de 2030, pero siempre fue muy mesurado en sus declaraciones, habló de la preparación de la Sub 20 y de lo que buscará con la mayor, después de un período en el que Marcelo Bielsa dejó todo patas para arriba y con una desconfianza enorme en los futbolistas.

Las pistas que dejó Forlán entrelíneas:

1) Tiene en consideración a Luis Suárez; habló con claridad de su calidad y de su presente (aunque dijo que no sabía que el Pistolero había dicho que era un jugador convocable nuevamente para la selección, algo que sonó poco creíble y hasta curioso).

2) El único futbolista que nombró él (y no un periodista) fue Rodrigo Zalazar, que inexplicablemente no tuvo minutos en el Mundial a pesar de su año en Portugal. Habló de su calidad para hacer goles aunque es un volante ofensivo.

3) Fue muy convincente a la hora de respaldar a Federico Valverde y Ronald Araujo, y señalar lo importantes que son para la Celeste, más allá del bajo rendimiento del Pajarito en el Mundial, y de la lesión que privó al zaguero de tener minutos en Estados Unidos y México, como le pasó en Qatar.

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