En 1959, Dennis «Tink» Bell tenía 25 años, trabajaba para el Servicio de Investigación de las Dependencias de las Islas Falklands (FIDS) -Islas Malvinas- y se enfrentó a un desafío personal y profesional: explorar la Isla Jorge.

Los restos de un meteorólogo británico que llevaba más de seis décadas desaparecido tras una expedición a una isla de la Antártida fueron hallados por un grupo de científicos polacos. La familia valoró el hallazgo como una forma de “superar la trágica pérdida”.

En 1959, Dennis «Tink» Bell tenía 25 años, trabajaba para el Servicio de Investigación de las Dependencias de las Islas Falklands (FIDS) -Islas Malvinas- y se enfrentó a un desafío personal y profesional: explorar la Isla Jorge, frente a la gran masa blanca de la Antártida, para ayudar a su mapeo.

Junto a otros investigadores, Bell recorrió parte del inhóspito territorio, hasta que un paso en falso lo llevó a la muerte: cayó en una grieta profunda de un glaciar y, tras un intento de rescate fallido, murió en el lugar.

Dadas las condiciones del lugar, su cuerpo nunca pudo ser recuperado. Hasta que pasaron más de 60 años.

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En enero de este año, un equipo de científicos polacos estaba en la zona cuando descubrió restos humanos dispersos entre rocas que habían quedado expuestas por el movimiento de un glaciar. Las pruebas de ADN determinaron que se trataba de Bell.

Los restos fueron llevados a las Islas Malvinas y de allí hasta Londres, donde finalmente recibieron el último adiós de sus familiares. 

«Cuando a mi hermana Valerie y a mí nos informaron que habían encontrado a nuestro hermano Dennis después de 66 años, quedamos impactados y asombrados”, dijo David Bell, hermano de Dennis, en declaraciones recogidas por el medio Sky News. “Nos ayudó a superar la trágica pérdida de nuestro brillante hermano”, agregó.

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