El ministro del Interior y la magistrada Beatriz Larrieu analizaron los límites del sistema penal durante el lanzamiento de las carreras de Criminología de la Universidad Católica.
Crear delitos y aumentar penas no alcanza para resolver los problemas sociales que alimentan la criminalidad. Ese fue uno de los planteos que realizó este jueves el ministro del Interior, Carlos Negro, durante una actividad en la Universidad Católica del Uruguay (UCU), en la que cuestionó la persistencia de respuestas tradicionales frente a la inseguridad y puso el mercado de drogas como ejemplo de sus limitaciones.
La actividad se enmarcó en el lanzamiento de la licenciatura y la maestría de Criminalidad. Se trata de las primeras en el país, siendo la primera dirigida por Victoria Pasquet y la segunda por Diego Sanjurjo.
Allí, el ministro sostuvo que tanto la demanda como la oferta de drogas «crecen a escala mundial» y que aparecen nuevas sustancias de forma permanente. Planteó que ese mercado «no se combate a los balazos» y que las intervenciones deben apuntar a «controlarlo para evitar que genere problemas de seguridad«. También cuestionó los discursos que proponen una guerra como respuesta a esa dinámica.
Negro participó junto a Beatriz Larrieu, ministra del Tribunal de Apelaciones Penal, del conversatorio sobre los desafíos del Estado frente al crimen. La actividad fue moderada por el vicerrector de Programas Académicos de la UCU, Mario Spangenberg
Negro comparó la situación actual con la de 1995 y señaló que entonces Uruguay tenía unos 3.000 presos y ya discutía sobre hacinamiento carcelario. Su cuestionamiento apuntó a que las «soluciones tradicionales» siguen ocupando el centro de la discusión pese a los resultados obtenidos.
El ministro también advirtió sobre los límites de esperar que una reforma penal resuelva problemas sociales. «La creación de un delito o el aumento de una sanción puede dejar fuera de consideración otras respuestas con efectos más amplios«, dijo e hizo referencia a que cuando interviene el sistema penal, el daño ya ocurrió

