Una de las hipótesis de la investigación es que los objetos robados en las rapiñas —como tarjetas de crédito— son luego utilizados por la otra banda para cometer fraudes informáticos. El caso se originó a partir de una rapiña sufrida por una pareja en Paso Molino, a la que le sustrajeron una motocicleta y otros efectos personales.

La Policía y la Fiscalía están desentrañando dos organizaciones dedicadas a rapiñas y delitos más complejos como los fraudes electrónicos y estafas a través de internet. Se trata de modalidades que vienen en expansión en los últimos años.
Una de las hipótesis de la investigación es que los efectos robados en rapiñas, como tarjetas de crédito, luego se utilizan para cometer fraudes informáticos en la otra banda.

La punta de la madeja fue una rapiña a una pareja en Paso Molino en abril, a la que le robaron una moto y otros efectos personales. Tras una investigación, la Policía logró ubicar dos viviendas que funcionaban como “aguantadero” de la moto y otros objetos robados. En las inmediaciones de esas casas fue detenido Mateo Da Rosa, quien luego fue identificado por las víctimas como autor de la rapiña, a partir de un tatuaje y un corte de pelo en la ceja.

Con esas pruebas, Da Rosa fue imputado por un delito de rapiña especialmente agravado y enviado a prisión preventiva. Al declarar ante la Policía, negó su participación en la rapiña. De todos modos confesó tener información relevante en su celular respecto a una organización delictiva dedicada a una serie de estafas.

A partir de la información obtenida de su teléfono, la Policía lanzó varias líneas de investigación. Por un lado, imputó por receptación a dos personas vinculadas a las fincas donde se guardaban efectos robados.

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Y además encontró que Da Rosa estaba vinculado a dos grupos organizados. Uno dedicado a hacer rapiñas y el otro hacer fraude informático y estafas. Según información de la Policía, ambos grupos tendrían acceso a armamento. Para no entorpecer esta investigación, la Justicia ya prorrogó en varias oportunidades la prisión preventiva de Da Rosa.

Fraude

Hasta ahora, la Fiscalía determinó que el imputado integraba una organización liderada por Alex Bentancur, una persona ya encausada por varias estafas. Según dijeron fuentes de la investigación, esta banda tenía en su poder tarjetas de crédito y números de cuentas bancarias con los que pedían préstamos y realizaban transferencias ilícitas.
Además, una vez que cometían estos robos electrónicos accedían a una plataforma virtual en la que se pueden compartir y vender datos de tarjetas de crédito para seguir cometiendo ilícitos.

La Policía debió realizar un arduo trabajo técnico para acceder a esta plataforma. Especialistas en ciberdelitos consultados por este diario, explicaron que estos espacios virtuales pueden funcionar como páginas de internet fuertemente encriptadas. Además los delincuentes suelen compartir enlaces privados que solo ellos tienen y conducen a canales de comunicación secretos en los que se puede encontrar información sensible como números de tarjeta de créditos robados.

Pero además de tener vínculos con esta organización, la Fiscalía logró imputar al padre de Da Rosa y a otra persona por estafas cometidas mediante ventas por internet.

Estos dos formalizados comercializaban ropa a través de Instagram y autos a través de Facebook. Luego utilizaban WhatsApp para concretar las operaciones y solicitar los pagos. Pero una vez que obtenían los giros, desaparecían y no entregaban la mercadería.

Según pudo comprobar la Fiscalía, mediante estas maniobras los imputados recibieron giros por un total de $ 175.200 y US$ 400.

Rapiñas

El otro grupo organizado al que pertenece Da Rosa se dedica a rapiñas y hurtos de celulares y otros efectos, según pudo determinar Fiscalía. De acuerdo a información extraída de su teléfono, esa banda está integrada por un adolescente fugado del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA), que estaba internado por “infracciones gravísimas”, según Fiscalía. De acuerdo a la investigación, este menor está relacionado a las fincas en donde se guardaban objetos robados.

Hasta el martes 15 este menor estuvo prófugo. Ese día se enfrentó en un tiroteo con la policía y recibió siete impactos de bala que derivaron en su internación en una mutualista.

Hasta ahora Da Rosa sería el nexo entre las dos bandas. Una de las principales hipótesis de trabajo es que los efectos personales robados en las rapiñas, entre ellos tarjetas de crédito, serían utilizados por la otra banda para realizar los fraudes electrónicos.

Pero el alcance de la organización no terminó ahí. A raíz de las pericias al primer celular la Policía logró dar con un íntimo amigo de Bentancur. En un allanamiento se le encontró un arma de fuego por la que fue imputado. Además al padre, que dirige una ONG en Canelones, se le inició un proceso por receptación de cuatro monos capuchinos y 150 pares de championes contrabandeados. Según supo El País, la investigación continúa y no se descartan más detenciones.

El ministro del Interior, Carlos Negro, advirtió el año pasado sobre un “corrimiento” del delito hacia modalidades como la estafa y el fraude electrónico “donde se accede al dinero con menos riesgo”. En 2013 había cerca de 2.000 denuncias de fraude y estafas por año y hoy casi llegan a las 30.000, según las últimas cifras presentadas por el Ministerio del Interior.

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