El expresidente Luis Lacalle Pou no estuvo presente, pero su figura fue evocada durante el evento en distintos momento: militantes gritaron su nombre cuando se habló sobre un próximo gobierno.
Los blancos hablan de dos mil caballos, de la marcha más grande hacia Masoller desde que empezó la tradición en 2004. Veteranos y jóvenes, dirigentes y militantes, hombres y mujeres, homenajearon este domingo a su caudillo Aparicio Saravia en la forma del Partido Nacional: yendo al lugar donde lo hirieron de muerte.
En 1904, durante la última guerra civil uruguaya, Saravia, que encabezaba a los blancos contra el gobierno colorado de José Batlle y Ordóñez, recibió un disparo en el vientre y murió días después.
Su lucha por la participación política y las garantías electorales, sumada a la épica de su liderazgo desde la campaña, se ha mantenido como una de las principales referencias históricas del partido.
“Venir a celebrar una muerte es difícil de explicar”, reconoció Álvaro Delgado, presidente del directorio del partido, al empezar su discurso. “Pero en realidad nosotros venimos a celebrar lo que dejó esa muerte. Su revolución no fue en vano. Lo que generó Aparicio fue una causa”, continuó desde un escenario donde lo acompañaron legisladores, intendentes y otros dirigentes blancos.
“Masoller expresa gran parte de lo que nosotros sentimos. Significa un sentido de pertenencia, de identidad y de una causa que se fundamenta sobre todo en la causa de la libertad”, resumió el exsecretario de Presidencia.
La noche anterior, la peregrinación los llevó al Valle del Lunarejo, donde decenas de fogones iluminaron y calentaron a los jóvenes que se sentaban a tocar la guitarra y jugar al truco.
“No había listas, no había corrientes, había partido”, subrayó Delgado un día después, destacando que la marcha hacia Masoller fue “la más grande” desde 2004, cuando se cumplieron cien años de la muerte de Saravia.
Aunque no estuvo presente el expresidente Luis Lacalle Pou, su figura de líder indiscutible fue invocada por los militantes en varias instancias de la marcha, desde pegotines con su rostro hasta algunos gritos efusivos durante el discurso de Delgado.
“La gente empieza a resignarse y no lo podemos permitir. Tenemos que tener una tarea militante permanente para ser la opción que genere esperanza para volver al gobierno en 2030 como el Uruguay se lo merece con el Partido Nacional encabezando una coalición de gobierno”, arengó Delgado.
Hubo entonces gritos de “¡Luis, Luis!” desde la multitud, en la que hasta último momento algunos todavía preguntaban si vendría el expresidente, que sí estuvo presente un año atrás.
Las referencias a Lacalle Pou y a su gobierno se hicieron presentes en el discurso de Delgado, quien cuestionó la actitud del actual oficialismo por ir en contra del legado de la última administración.
“Hay un embate estos días contra proyectos que ha hecho nuestro gobierno encabezado por Luis Lacalle Pou. Hay embates en el sentido de desmontar y de cuestionar los proyectos y sus responsables”, mencionó el presidente del directorio blanco, poco después de que el Frente Amplio apuntara contra Lacalle Pou por el caso Cardama.
“Los que nos tocan la oreja no saben dónde meten el dedo”, dijo Delgado, citando una frase del caudillo Wilson Ferreira Aldunate.
Delgado dijo que además de ser perseverantes en el control al gobierno, el Partido Nacional debe “generar esperanza” y propuestas para un próximo gobierno. “Para cuando dentro de tres años nos toque gobernar de vuelta”, afirmó.
Aunque el gran homenaje a Saravia es la marcha a Masoller, semanas atrás los blancos habían tenido otro gesto hacia su caudillo.
Al cumplirse los 170 años del nacimiento de Saravia, se reinauguró la estancia El Cordobés, en Cerro Largo, y el Museo General Aparicio Saravia.
“Se hizo una marcha y un acto bajo lluvia reabriendo la casa de Aparicio Saravia en El Cordobés”, recordó Delgado. “Es difícil de explicar, pero se lo merecía Saravia”.
El presidente del directorio blanco hizo hincapié en que los blancos de hoy en día son “dignos” de llevar la divisa “en el sombrero o en el corazón”.
“En las generaciones que vengan dentro de un tiempo me encantaría que miren para atrás y digan que esta generación hizo su parte y sobre todo que estuvo a la altura de la historia”, concluyó, antes de narrar la historia de la muerte de Aparicio.







