Las víctimas del ataque no tienen antecedentes penales, pero sí fueron indagados en varias oportunidades y se los vincula a la venta de drogas; investigan posible vínculo con interna de la barra.
El tráfico de drogas es la principal hipótesis detrás de la balacera que dejó tres heridos el domingo por la noche a metros del Gran Parque Central, cuando cientos de hinchas salían del partido entre Nacional y Progreso. Los investigadores entienden hasta el momento que el móvil del ataque “no está vinculado al fútbol”.
Los tres heridos no tienen antecedentes penales, aunque habían sido indagados en varias oportunidades y la Policía los vincula con la venta de drogas. Este elemento llevó a los investigadores a concentrarse en un posible conflicto relacionado con ese negocio.
En paralelo, se analiza si detrás del ataque existe una disputa por el control de la venta de drogas dentro de la barra de Nacional. Fuentes policiales señalaron que la detención en Argentina ya hace casi dos años de algunos de sus principales referentes pudo haber generado un vacío de poder y abierto una lucha por el dominio del grupo y de ese mercado ilegal.
El ataque y la fuga
La balacera ocurrió transcurridos casi diez minutos después de finalizado el partido. Desde una camioneta, en la que viajaban más de una persona, dispararon varias ráfagas de disparos en las inmediaciones de Tristán Azambuya y Monte Caseros.
Varios de los proyectiles impactaron contra un auto y tres personas resultaron heridas. Se trata de una mujer de 20 años y dos hombres de 20 y 30. Los tres habían asistido al partido y actualmente se encuentran fuera de peligro.
Los disparos provocaron escenas de pánico entre los hinchas que abandonaban el escenario tricolor. Varios de quienes ya habían salido regresaron corriendo para refugiarse dentro del estadio y las puertas permanecieron cerradas durante algunos minutos hasta que la Policía autorizó continuar con el desalojo.
Vecinos también se vieron afectados por el episodio. Si bien algunos dicen haber creído en el momento que se trataba de fuegos artificiales por el partido, la frecuencia de las detonaciones los hizo dudar. Otros, quienes vieron directamente lo sucedido o escucharon con más claridad, intentaron resguardarse.







