Evento con expertos en la materia en la Universidad Católica puso sobre la mesa la discusión sobre los próximos pasos de este pacto que entró en vigor en forma provisional el pasado mayo.
Trabajar en las brechas normativas y en la implementación del acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) son los próximos pasos en los que están abocados ambos bloques.
Amparo López Senovilla, secretaria de Estado de Comercio de España, vino a Uruguay –en una gira que también la llevó a otros países del Mercosur-, donde compartió sus puntos de vista sobre el acuerdo con autoridades nacionales y en el foro “Diálogo estratégico España-Uruguay, Mercosur y la construcción de alianzas en el nuevo orden geopolítico”, que se llevó a cabo en la Universidad Católica (UCU) el lunes.
Como panelistas también participaron Juan Labraga, director de Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); Ignacio Bartesaghi, director de la Escuela de Negocios Internacionales de la UCU; y Virginia Delisante, coordinadora adjunta de la licenciatura en Estudios Internacionales de la ORT.
Los expertos plantearon que España es un país clave en el acuerdo Mercosur-UE, dado que siempre lo ha impulsado y abre puertas a Europa, África y Asia, al tiempo que mantiene con Uruguay una relación bilateral que conviene seguir profundizando en paralelo, sobre todo en materia de inversiones.
La secretaria de Estado de Comercio de España reconoció que la irrupción de políticas proteccionistas de Estados Unidos empujó a España y a la UE a una agenda más diversificada y a la modernización de sus acuerdos con México, Chile, además de concretar pactos con el Mercosur y algunos países asiáticos.
Consideró que los primeros resultados del acuerdo provisional Mercosur-UE ya se están viendo con un aumento del comercio en algunos rubros (desde su puesta en vigor el pasado 1º de mayo) y que los retos para los próximos cinco o 10 años serán elevar el comercio e inversiones en ambos bloques.
Entre los temas regulatorios en los que hay que trabajar, destacan los de propiedad intelectual (indicaciones geográficas y denominaciones de origen), normas de acceso a las materias primas (vinculadas a las energías renovables, litio, etcétera) y contratos en licitaciones de compras para empresas públicas. Sobre este último punto, el acuerdo prohíbe la discriminación por nacionalidad en los llamados a proveedores, lo que quitaría ventaja a los locales. Esto ha sido valorado en España, pero generado cierta polémica en Uruguay.
Labraga, por su parte, destacó que Uruguay es el país más estable de los que integran el Mercosur –“los otros fluctúan más”, dijo diplomáticamente ante las crisis profundas que suele atravesar fundamentalmente Argentina.
El MEF viene negociando una propuesta de “cuotas” con los países del Mercosur y, consultado al respecto, Labraga comentó que, si bien no podía dar detalles, sería beneficioso para todos llegar a un acuerdo “justo” en esta materia.
También destacó el apoyo que hay que ofrecer a las pequeñas y medianas empresas (pymes) para que sepan cómo internacionalizarse ante las nuevas oportunidades del acuerdo con la UE, en lo que está abocado Uruguay XXI.
Este instituto tiene previsto estrenar una plataforma de información sobre el acuerdo especialmente dirigida a ese segmento de empresas, a partir de agosto.
El economista del MEF habló del “Proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del costo de vida” que, una vez que comience a implementarse, va a facilitar trámites que también favorecerán las relaciones comerciales con otros países y sus inversiones.
“Esa ley requerirá salir de la zona de confort de muchos negocios, significará achicar los márgenes”, advirtió Labraga. Y agregó: “Pero eso es lo que queremos, que Uruguay sea más económico”.
Asimismo, dijo que la habilitación de “segundos importadores” es el “corazón” de ese proyecto de ley, dado que constituye uno de los principales factores con impacto importante en los costos del país.
En relación con la Rendición de Cuentas, Labraga hizo referencia a la relevancia para el país de que se consigan los votos en el Parlamento.
A su turno, Delisante consideró que el acuerdo con la UE “nos obliga a competir” cumpliendo con nuevas exigencias, y propuso que Uruguay se posicione más fuerte en el lugar de la sostenibilidad, con sus proyectos de energías alternativas e hidrógeno verde, que es donde tiene mayor ventaja comparativa, además de ser un foco de interés para España. De hecho, es uno de los mayores atractivos para los programas del Global Gateway de la UE.
Asimismo, sobre la fortaleza de la estabilidad jurídica de Uruguay, la profesora de la ORT apuntó que el país podría ser “hub” y jugar esa carta.
«Otra globalización»
El acuerdo Mercosur-UE es visto como un mensaje de multilateralismo, en un contexto mundial que lo pone en duda. “Es una muestra de que el multilateralismo es posible, es un mensaje geopolítico”, afirmó López Senovilla.
Bartesaghi opinó, ante las tendencias proteccionistas de EE.UU., que “este no es el fin de la globalización ni del multilateralismo, sino una nueva forma”.
Concluyó con que “la nueva globalización llegó para quedarse y va más allá de Trump. Hay que redefinir organizaciones internacionales, repensar valores, inversiones y comercio”.





